MUVIC: guardar la infancia de todos
El Museu del Videojoc de Catalunya cuida las consolas, los ordenadores y los cartuchos que fueron la infancia de varias generaciones. Y guarda una joya: la Overkal, la primera consola europea, hecha aquí.

Lo que despierta una consola
Hay piezas que no valen por lo que cuestan, sino por lo que despiertan. El Museu del Videojoc de Catalunya, el MUVIC, existe para cuidarlas: consolas, ordenadores, cartuchos y revistas que fueron la infancia de varias generaciones. Su misión cabe en una línea: «Preservar, estudiar y divulgar la historia internacional del videojuego».
Desde enero de 2026 tiene una zona expositiva estable en SuperBoniato Store, una tienda retro de la calle Pérez Galdós, en Gràcia. La entrada es gratis y la selección cambia cada dos o tres meses, para volver una y otra vez.
Y sale a buscar a la gente allí donde se juega: a RetroBarcelona, a la UOC, al SAGA Barcelona Game Fest. En el SAGA montó su museo en el Espai 9, junto a la entrada. Allí conocimos a su presidente, Eduard Tornero.
La Overkal
La pieza que mejor explica el MUVIC es una consola que casi nadie conoce: la Overkal.
«La primera videoconsola europea se construyó en Catalunya. Se llama Overkal y la tenemos expuesta.» Eduard Tornero
Para entenderla hay que volver a 1972, cuando Ralph Baer y Magnavox pusieron a la venta la Odyssey, la primera consola doméstica de la historia. Un año después, en Barcelona, alguien hizo su propia versión.
Era un clon de la Odyssey. No usaba cartuchos: el juego se elegía con botones y sobre la pantalla se pegaban plantillas de plástico, que aguantaban por la electricidad estática. Tenía siete tipos de juego, con el tenis como estrella.
Costaba 9.000 pesetas, se anunciaba como el «tercer canal» del televisor y se vendía a plazos por correo y en galerías comerciales. Se cree que es de 1973 y se atribuye a Inter Electrónica, una empresa de Barcelona que Grundig absorbió en 1978. Nadie sabe cuántas se vendieron.
Por qué guardar
Una consola vieja no es solo plástico y circuitos. Es la tarde en que alguien estrenó su primera máquina, el cartucho que se prestaba a un amigo, la pantalla de título que todavía sabemos de memoria. Cuando una pieza se pierde, también se pierde un poco de todo eso.
Por eso el MUVIC no se limita a coleccionar. Cada pieza se documenta, se restaura cuando hace falta y se explica, para que quien la mire entienda de dónde viene y qué significó. Es la diferencia entre una vitrina llena de objetos y un museo: el cuidado por la historia que hay detrás.
Y hay algo que ningún libro puede sustituir: volver a tener el mando en las manos. En sus exposiciones, siempre que se puede, las máquinas se pueden jugar.

Una colección que se comparte
El museo también sale a buscar públicos nuevos. Este año ha recibido a alumnos de la escuela Benviure, de Sant Boi de Llobregat, y a personas de la entidad ARAPDIS. En febrero empezó a colaborar con la European Pixel League.
En junio participó en el primer European Arcade Heritage Day, una jornada para reivindicar el patrimonio de las recreativas que nació en el entorno de la European Pixel League, impulsada por la asociación El Gat de Vader. La jornada de Figueres la organizó el Museu del Joguet de Catalunya, y el MUVIC estuvo como una de las entidades de la red europea. Y en octubre llevó a la UOC una selección de ordenadores, consolas y software japoneses de su colección, en una jornada con Toshinari Oka como invitado.

Tres días en el SAGA
En el SAGA Barcelona Game Fest, el MUVIC montó su museo en el Espai 9, junto a la entrada y de la mano de RetroBarcelona: consolas y ordenadores originales, visitas guiadas y puestos para jugar.
Era la escena que define el proyecto: padres enseñando a sus hijos la máquina con la que crecieron, y niños descubriendo que antes de sus consolas hubo muchas otras. La nostalgia, compartida.

Quién hay detrás
- Eduard Tornero: presidente y responsable de patrimonio, al cuidado de la colección.
- Marc Rollán: curaduría y contenidos históricos.
- Carolina Cárdenas: documentación y comisariado expositivo.
- Ivan Santillana: mediación cultural, comunicación y comunidad.
- Carles Garcia: relaciones interinstitucionales.
- Omar Bádenas: anfitrión del MUVIC en SuperBoniato Store.
Cómo ayudar
Se puede ayudar donando material, cediendo piezas en depósito (la propiedad no cambia y se pueden recuperar cuando se quiera), como voluntario o con dinero para restauración, vitrinas y transporte. Todo pasa por info@muvic.cat.
Entrevista: Eduard Tornero
Eduard Tornero es el presidente del MUVIC y el responsable de su patrimonio. Le hicimos cinco preguntas, con la nostalgia como hilo.
En cada exposición del MUVIC hay padres que se reencuentran con su primera consola e hijos que la descubren. ¿Qué buscamos de verdad cuando volvemos a una máquina de nuestra infancia?
Creo que, en el fondo, buscamos reencontrarnos con una parte de nosotros mismos. Una consola no es solo una máquina: son las tardes jugando con los hermanos, los amigos, los primeros descubrimientos y las emociones de una época que recordamos con mucho cariño. Cuando volvemos a encender aquella consola, todos esos recuerdos reaparecen.
Y cuando podemos compartirlos con nuestros hijos, la nostalgia se convierte en una experiencia compartida entre generaciones. Es una de las cosas más bonitas que vivimos en el MUVIC.
¿Cuál fue tu primera máquina? ¿Y cuándo pasaste de jugar a guardar?
Mis primeras máquinas fueron un ZX Spectrum 48K y una Sega Master System. Con ellas descubrí un mundo que me ha fascinado toda la vida. En realidad, ¡nunca he dejado de jugar!
El paso al coleccionismo fue gradual. Con los años empecé a interesarme no solo por los videojuegos, sino también por la historia de las máquinas, su evolución y las personas que las crearon. Poco a poco, aquella afición se transformó en la voluntad de preservar y compartir este patrimonio.
La Overkal, una consola hecha aquí en los años setenta, es casi un secreto. ¿Qué sentiste la primera vez que la tuviste delante?
Fue un momento muy especial. Llevaba muchos años buscando una Overkal, una pieza extraordinariamente difícil de encontrar. Al final, y de forma bastante inesperada, la localicé en una casa de subastas especializada en sellos y monedas. Después de tanto tiempo buscándola, encontrarla en un lugar tan insólito fue una emoción enorme.
Además, no es una consola cualquiera: es una pieza fundamental de los inicios de la historia del videojuego en Cataluña. Poder incorporarla a la colección y compartirla con el público es un auténtico privilegio.
¿Por qué hay que cuidar el videojuego como cultura? ¿Qué se pierde cuando un juego ya no se puede jugar?
Los videojuegos son una de las expresiones culturales más importantes de las últimas décadas. Combinan tecnología, arte, música, narrativa y diseño, y han marcado la vida de varias generaciones. Preservarlos significa conservar una parte de nuestra historia.
Pero, a diferencia de otras formas de arte, los videojuegos necesitan ser jugados para vivirlos plenamente. Cuando un juego deja de funcionar, no perdemos solo un objeto: perdemos la posibilidad de vivir la experiencia para la que fue creado. Por eso es tan importante conservar las máquinas y mantenerlas en funcionamiento.
Si mañana tuvieras que salvar una sola pieza de la colección, ¿cuál sería y qué historia hay detrás?
Salvaría un cartucho americano de Street Fighter para Super Nintendo. Quizá sorprenda, porque en la colección hay piezas mucho más raras y valiosas, pero ese cartucho es el que tenía de pequeño. Me lo compraron mis padres haciendo un esfuerzo económico muy importante, en una época en la que las cosas no eran nada fáciles en casa.
Recuerdo perfectamente la ilusión que me hizo y los momentos maravillosos que compartí jugando con mis hermanos. Para mí, ese cartucho tiene un valor incalculable. No es solo un videojuego: es un recuerdo de la generosidad de mis padres y de algunos de los momentos más felices de mi infancia.
Pantalla de selección
- ¿Cartucho o disco?
- ¡Cartucho, siempre!
- La máquina que más te emociona encender.
- La recreativa original de Donkey Kong, de 1981.
- La próxima pieza que sueñas conseguir.
- Un NEC TK-80 de 1976.

Fuentes
- MUVIC · web oficial
- MUVIC · El museu, equipo y misión
- MUVIC · Actualitat
- MUVIC · Cómo colaborar
- «El SAGA Barcelona Game Fest convierte Catalunya en la capital de los videojuegos del sur de Europa» · ElNacional, 9/10/2026
- La primera consola europea se llamaba Overkal · VidaExtra
- Inter Electrónica S.A. · Wikipedia
- Overkal, the Spanish Odyssey clone · PONG-Story