Eric Rodríguez: «Cartucho, siempre»
Hablamos con Eric Rodríguez, de Leyendas & Videojuegos, sobre la nostalgia, los juegos que le marcaron y lo que le sobra al mundo retro.

Eric Rodríguez, EricRod para quienes siguen su canal Leyendas & Videojuegos, es uno de esos creadores de contenido que cuidan el videojuego desde su faceta cultural. Tuvimos el placer de conocerlo en persona en el SAGA Barcelona Game Fest y de charlar con él. Aquí va una pequeña entrevista sobre lo que significa la nostalgia en el mundo del retro.
Cuando volvemos a una consola de nuestra infancia, ¿qué buscamos de verdad: el juego o a la persona que éramos cuando jugábamos?
Yo creo que es un poco una mezcla de ambos. Los juegos que jugamos de niños nos marcan más profundamente de lo que nos damos cuenta; hasta cierto punto, incluso definen nuestros gustos en videojuegos cuando crecemos.
Yo mismo crecí jugando a juegos de Nintendo, Super Mario, Zelda, Banjo-Kazooie y cosas del estilo, lo que me ha hecho centrarme en los años venideros en videojuegos que anteponen la mecánica a la historia, algo que creo que ha ocurrido precisamente por tener esos referentes.
Al mismo tiempo, con el paso de los años, toda la fricción que tenían esos juegos desaparece de nuestra mente y nos quedamos únicamente con lo positivo, generando una imagen idealizada de cómo eran esos juegos.
Así pues, al volver a lo retro, creo que estamos buscando tanto recuperar aquella experiencia que tuvimos (o la que recuerda nuestro cerebro) como volver a aquellos años en los que todo era más sencillo.
Has contado que la imagen más antigua que tienes de los videojuegos es la de tu padre llegando a casa con Super Mario 64, y que acabaste heredando su Nintendo 64. ¿Qué recuerdas de aquellos años? Tu historia arranca en las tres dimensiones: ¿cuándo empezaste a viajar hacia atrás, a las 2D, los 16 y los 8 bits?
Ese es un recuerdo que atesoro con mucho cariño, aunque mis recuerdos de aquellos años están un poco mezclados.
Los videojuegos eran habituales en mi entorno: mis padres habían pasado incontables horas en las salas recreativas, teníamos varios amigos y familiares con consolas y nunca faltaron en nuestra casa. Por eso, pese a comenzar mi historia en la quinta generación, lo cierto es que en aquellos años también jugué a la Super Nintendo de unos amigos, a la Atari 2600 de otros que eran menos jugones pero tenían dinero, a la Mega Drive de mi primo… Aquellos años entremezclan experiencias de múltiples generaciones sin que yo, de niño, supiera qué consola era más nueva o más vieja.
De hecho, en el colegio tenía envidia de un amigo que tenía la Game Boy original (la gris grandota) pese a tener yo la Game Boy Pocket, que se supone que es un modelo superior. Pero en mi cabeza de niño, la consola más grande debía ser mejor.
Así pues, mis primeras influencias están un poco mezcladas, aunque la Nintendo 64 sí fue la consola a la que le metí más horas. Además, con el paso de los años, viendo que los videojuegos me gustaban un poco más que a los que me rodeaban, fui jugando a todo lo posible, tanto de consolas nuevas como de consolas antiguas cuando tenía oportunidad.
En Leyendas & Videojuegos llevas más de diez años contando las historias que hay detrás de los juegos. ¿Qué historia retro te ha sorprendido más descubrir mientras preparabas un vídeo? ¿Y cómo se le cuenta un clásico a alguien que nunca ha tenido un cartucho en las manos?
No sabría ni por dónde empezar. Parte de la gracia de mi canal es ir compartiendo todas esas historias, así que a lo largo de los años he descubierto muchísimas. Podría listar algunas destacables sin quedarme con ninguna en concreto.
Que Namco patentase los minijuegos en las pantallas de carga me dejó perplejo, el bug que generó una pandemia en World of Warcraft es una historia divertidísima, y la forma en que Nintendo utiliza la estructura de la poesía tradicional oriental para diseñar sus niveles es un tema que interesa a poca gente, pero me parece fascinante… La lista es larguísima, y para muestra, todos los años que llevo compartiendo esas historias.
A la hora de compartir estas historias clásicas con la audiencia, mi forma de enfocarlo siempre ha sido la misma: en la medida de lo posible, debe poder entenderlo todo el mundo, independientemente de los juegos jugados o del conocimiento previo.
No siempre se consigue, algunos temas son muy específicos, pero siempre intento dar todo el contexto necesario para que una historia pueda entenderla incluso gente que no juega a videojuegos, porque las historias interesantes lo son independientemente del medio del que provengan.
¿Eres de los que piensan que los juegos de antes eran mejores? Eran más difíciles, pero ¿tenían también más alma? ¿O es la nostalgia la que habla?
Creo que es la nostalgia la que piensa esas cosas. Creo que es casi objetivo que los videojuegos actuales son mejores; es una cuestión de números: las consolas son más potentes, los diseños son más refinados y los desarrolladores tienen más experiencia. Todo apunta a que los videojuegos resultantes son mejores en todos los aspectos.
Ahora bien, el encanto de algunos juegos retro es innegable, tanto por el efecto de la nostalgia como por las limitaciones que tenían entonces. Cosas como las paletas de colores, las bandas sonoras chiptune o el funcionamiento de algunos sistemas que hacían que las consolas echasen humo se han quedado en el imaginario colectivo como la marca de una época pasada, que muchos recuerdan como algo mejor.
Gente como los de Yacht Club Games, con Shovel Knight y ahora Mina the Hollower, consigue evocar esos sentimientos replicando las restricciones que tenían los desarrolladores hace 20 y 30 años. Ese aroma retro que tenían aquellos juegos se puede disfrutar en juegos modernos sin tener que pasar por la costra que eran algunos sistemas que todavía no estaban asentados.
Aun así, de vez en cuando el cuerpo pide volver atrás a echar una partidilla a juegos de la Super o la Nintendo 64, como un ritual casi religioso, cosa que ningún juego moderno podrá replicar.
¿Cómo ves la irrupción de la inteligencia artificial y este mundo de consumo rápido que nos mueve, comparado con cuando jugábamos sin internet? ¿Qué echas de menos de entonces? ¿O te apasionan más el futuro y la innovación?
No es un secreto que estoy en contra de la IA, al menos de la forma en que se está sobreadoptando actualmente.
Ahora mismo, el uso de IA generativa es más un reflejo de desinterés y una prueba de que algo carece de calidad que algo positivo o que vaya a aportar a la industria. La prueba más fehaciente es lo que está ocurriendo con Level-5, una empresa que hace años era respetada por la calidad de todos sus juegos y ahora está usando IA en todo lo que hace. Eso ha provocado su caída en desgracia con la comunidad, que además señala todo lo que está mal en sus juegos nuevos precisamente por el uso de inteligencia artificial.
Y pese a esto, no quiero ser el típico rancio que agita el puño al cielo y niega el progreso. La IA está acelerando procesos en programación, investigación y muchos otros campos, así que lo que estoy deseando es ver un futuro en el que la sobreadopción de esta tecnología se calme, dejemos de meter IA en sitios que no la necesitan, como las aplicaciones del móvil o YouTube, y se quede donde sí puede ayudar a la gente creativa a trabajar mejor.
Lo que más me preocupa de todo esto es la comodidad y la inmediatez que aporta la IA. Se está viendo claramente que internet prefiere una respuesta superficial y rápida antes que la fricción de investigar y aprender de verdad, y creo que eso no puede traer nada más que cosas negativas.
Tus imprescindibles retro: el más emocionante, el que más miedo te dio, el que más enganchado te tuvo y el más frustrante.
Para estas preguntas habría que definir qué consideramos retro, porque si digo un juego de Wii, algunos lectores se llevarán las manos a la cabeza. Pero la Wii salió en 2006, hace ya 20 años, así que para muchos se consideraría retro. Aun así, creo que mis respuestas serían estas:
- El más emocionante: The Legend of Zelda: Majora’s Mask.
- El que más miedo me dio: Turok 2 (todavía tengo un trauma con ese juego, y ni siquiera es de miedo).
- El que más enganchado me tuvo: Tetris.
- El más frustrante: Crash Bandicoot 3: Warped.
¿Cómo ves el momento de la cultura retro en España? ¿Estamos ante un auge de verdad o es solo hype? ¿Qué lugar o qué gente nos recomendarías conocer? ¿Y qué crees que le falta?
Lo cierto es que no estoy muy metido en la parte más social del retro. Conozco RetroBarcelona y soy amigo de los organizadores, conozco a unos cuantos youtubers del retro y quedo con ellos a comer cuando voy a eventos cerca de ellos. En general tengo cierto contacto, pero mi forma de relacionarme con el hobby es más personal e íntima.
Colecciono y compro juegos retro para jugarlos en mi tiempo libre, a veces para crear contenido y otras simplemente por pasión, pero no suelo compartir ese día a día con nadie. No hay una razón concreta; simplemente es como disfruto yo de los videojuegos.
Aun así, si tenéis la oportunidad de visitar una RetroBarcelona, siempre es buena idea. El OXO Museo del Videojuego de Málaga me parece una visita obligada, y puedo recomendaros canales como La Poción Roja o TuberViejuner como portal al mundo de lo retro.
Y sobre qué le falta, le puedo dar la vuelta y responder qué le sobra: creo que el mundillo de lo retro tiene que dejar atrás el gatekeeping.
Podría desarrollarlo durante horas, y por supuesto no ocurre en todos lados, pero alrededor de lo retro hay más de un purista que considera que, si no jugaste al Sonic en la Mega Drive original, no puedes ser fan del retro, y mucho coleccionista que huele demasiado a Barón Dandy. Me encantaría que se aceptara un poco más al prójimo y se dejara que incluso los chavales que ahora tienen 15 años puedan disfrutar de esos juegos clásicos a su manera, sin pedirles cosas que no han podido vivir solo para mantenerlos a raya. Nadie gana nada con esa actitud de polla vieja.
También diseñas juegos de mesa, y Growing Season llegó a agotarse. ¿Qué hay del niño que jugaba a la Nintendo 64 en los juegos que creas hoy?
Pues todos mis juegos están basados en videojuegos.
Obviamente, las mecánicas están adaptadas al medio, pero Growing Season está basado en Harvest Moon o Stardew Valley, Riverwood Town viene de Dorfromantik y juegos de puzles similares, y en todos los juegos que hago está presente todo lo que he aprendido a lo largo de los años de diseño y desarrollo de videojuegos.
Me gustaría poder decirte diseños o mecánicas de juegos retro concretos que hayan servido de base para mis juegos, pero sería mentira. Al final, mis conocimientos de videojuegos en general, tanto retro como modernos, son el catalizador de esos juegos de mesa. No puedo señalar demasiados juegos específicos, pero sí que esa base que he ido creando en mi cabeza a base de jugar a todo es lo que ha dado pie a mis diseños.
¿Diseñar te ha cambiado la forma de mirar los clásicos? Con ojos de diseñador, ¿qué juego de tu infancia te parece una pequeña obra maestra?
Por supuesto. Con los años empiezas a ver patrones en todo lo que juegas, especialmente en los juegos modernos, que están más refinados y aplican el diseño prácticamente de manual.
Con los juegos retro es distinto, porque esas normas del diseño todavía no estaban asentadas, así que es divertido ver las asperezas propias de una industria que todavía tenía mucho que aprender y refinar.
Aun así, existen obras maestras atemporales, y creo que la más relevante de todas, y la que más me ha influido, es The Legend of Zelda: Ocarina of Time, que va a tener un remake pronto. Jugarlo ahora es complicado, los controles son toscos y algunas cosas son un poco raras, pero lo que generó ese juego no se ha visto en ningún otro en la historia de los videojuegos. Ha habido muchos títulos que han aportado a la industria, pero creo que ninguno como Ocarina.
Pantalla de selección
- ¿Cartucho o disco?
- Cartucho, siempre. Y si la consola no carga, se sopla como una armónica y funcionará seguro.
- El mando de tu vida.
- El de GameCube. Jugué tantas horas a Smash Bros. Melee que tengo una forma rarísima de agarrarlo, como una garra con la mano derecha.
- El jefe final que te quitaba el sueño.
- Gruntilda, de Banjo-Kazooie.
- La melodía que todavía tarareas.
- La de Super Mario Bros., el original de NES.
- La consola que siempre quisiste y nunca tuviste.
- La Dreamcast.
- Un vídeo tuyo para empezar a conocerte.
- El de los juegos de youtubers: 40 minutos en los que doy por saco sobre cómo los youtubers, en realidad, no tenemos ni idea de lo que hacemos.
Fuentes